17. Sultán otomano
Murad IV
- Reinado
- 1623 – 1640
- Nacimiento
- 1612
- Fallecimiento
- 1640
Restableció la autoridad central por medios duros. Dirigió en persona la campaña de Bagdad.
El sultán Murad IV nació en Estambul el 26 de julio de 1612. Su padre fue Ahmed I y su madre Mahpeyker Kösem Sultan. Murad IV era un sultán alto, de complexión recia, rostro redondo e imponente, que pasó a la historia como uno de los más poderosos soberanos otomanos. Era sumamente inteligente, audaz, valiente, fuerte y enérgico.
Manejaba muy bien el jerid y el arco, y mostró esa fuerza en las batallas en que participó. Mostraba respeto a los hombres de religión y se dirigía al şeyhülislam Yahya Efendi llamándolo «padre». Prohibió el alcohol y el tabaco e impuso el toque de queda nocturno. Conocía muy bien el árabe y las lenguas occidentales. Amaba mucho el saber y a los sabios, acudía a las tertulias eruditas siempre que podía y animaba a nuevos trabajos. Entre los hechos notables de su reinado figura el vuelo de Hezarfen Ahmed Çelebi, que se colocó unas alas y voló desde la torre de Gálata hasta Üsküdar.
Murad IV seguía de cerca lo que ocurría a su alrededor y nunca vacilaba en tomar la iniciativa. Aunque en los primeros años de su gobierno permaneció bajo la influencia de su madre, más tarde puso fin al sultanato de las mujeres y castigó con severidad a los grandes visires traidores y falsos. Seguía de cerca los problemas del país y trabajaba por hallarles solución. Tras diecisiete años de gobierno murió con solo veintiocho.
Su reinado puede dividirse en dos fases. Como llegó al trono con solo once años, los asuntos de Estado corrieron en gran medida a cargo de su madre Kösem Sultan. Los visires ligados a ella hicieron despedazar a Hafız Ahmed Bajá por la soldadesca ante sus ojos, sumiendo al joven sultán en el espanto. El orden y la calma desaparecieron de las tierras otomanas y hombres de fuerza se adueñaron de las ciudades. Solo cuando, ya mozo, tomó el gobierno en sus manos, Murad IV amedrentó a todos ellos — en parte por la violencia — y restableció la autoridad del Estado. Con el pretexto de la prohibición del tabaco puso bajo control a la turba ociosa y sin ley que se reunía en los cafés, y mediante castigos severos e incluso ejecuciones logró restablecer el orden administrativo y judicial.
Fuente: Osmanlı Tarihi Interaktif CD-ROM (Türk Tarih Kurumu Yayınları XXXI. Dizi-Sa.2)